COMENTARIOS AL SÉPTIMO MENSAJE DEL DR. SERGE RAYNAUD DE LA FERRIERE
EXPERIENCIA...
– En realidad todos somos maestros y al mismo tiempo todos somos discípulos. Me acuerdo de Paul Richard que en Nueva York en 1949 me decía: “Tantos discípulos que quieren enseñar y tantos maestros que no quieren aprender”... y ¡tenía razón! He comprobado esto desde hace mucho tiempo porque siempre todo fue para mí materia de estudio. Saber escuchar es la más bella de las lecciones y así mismo cada uno puede enseñarnos algo; cuántas veces aprendí de la boca de los niños y aun por el ejemplo de los animales.
De un modo u otro todos entendemos lo que es un maestro. En la escuela, en los gremios de artesanos y hasta en el lenguaje de los jóvenes Hippies hay muchas referencias sobre los maestros. Sin embargo, este calificativo resulta confuso al hablar de Iniciación, comenzando por que la palabra iniciación es una palabra común que no significa en si misma nada excepcional, sino simplemente algo que comienza. Entonces, hay que aclarar que se trata, en nuestro caso, de iniciación en la experiencia de lo Sagrado. Bien, ¿y qué es lo Sagrado? Este es otro problema. Lo Sagrado, Sacro o Secreto es lo que no se sabe ni se puede saber, porque, en el caso de saberlo, deja de ser Sagrado, pero se puede experimentar y no deja de ser Sagrado porque lo Sagrado se encuentra en nosotros mismos y al experimentarlo por fuera se acrecienta nuestra conciencia de lo Sagrado. En gran parte, a éste problema de lenguaje se debe la confusión. El caso es que lo Sagrado, Sacro o Secreto está en todas partes y por eso todos podemos aprender algo de todo y de todos, especialmente frente a lo que tiene belleza y bondad y nos desvanece la sombra del miedo.
– Vosotros sois hoy día el resultado de vuestro pasado.
– La vida es una cadena de experiencias, y la síntesis de sus diversas acciones constituye la realización espiritual. Toda persona que pueda enseñarle a dar un paso más adelante en este sendero, es vuestro maestro.
– Demasiado orgullo agita a los hombres, los cuales no quieren reconocer en otros un grado mayor de adelanto. . . No importa saber cuál es más grande (los “grandes” serán rebajados y los “pequeños” serán elevados); más bien lo que vale es escuchar, en tanto que haya algo que aprender.
Sin comentarios. El MVHM nos lo repitió muchas veces.
– Jamás llegaremos a la realización sin el estudio constante; nuestro futuro depende de nuestro presente, el cual, a su vez, es el resultado de nuestro pasado. La cuestión no es saber el más allá de la encarnación presente, sino buscar la transmutación puesto que ya estamos aquí (Juan III-3, 7). Hay que nacer de nuevo, transformar las fuerzas viles en poderes sutiles, y esto requiere un trabajo constante (Juan VI-27).
– Quiénes son esos “iniciados” que pretenden saberlo todo y en cambio repudian: libros, maestros, doctrinas, etc... Ellos han debido seguramente entrar en lectura de las obras más diversas antes de adoptar una opinión, escuchar un Maestro durante un determinado lapso de tiempo, antes de conocer aquello de lo que están tan orgullosos, seguir los dogmas y respetar las doctrinas antes de rechazarlas. El que no ha seguido ese camino... ¿qué puede saber?... ¿de dónde podría haber recibido sus conocimientos?... Conocemos la respuesta de la inspiración, de la sabiduría venida de fuentes sobrenaturales, de la intuición, de las revelaciones divinas, etc., pero debemos ver objetivamente y no con la creencia de algunos privilegiados de la iluminación. Dios mismo no emplea nada sobrenatural.
Recuerdo que cuando estuve por primera vez frente al MVHM y lo vi con su capa templaria, sus sandalias y su Cruz Pectoral, enseguida lo puse muy por debajo de las luminarias intelectuales que veía y oía en las conferencias que ofrecía al público el Colegio de México – este hombre quiere impresionar a los tontos, pensé, y me puse a calcular cómo le podría seguir su juego – pero cuando se adelantó y me tendió su mano con firmeza y naturalidad, diciendo: “Estrada, para servirle” comencé a tomarlo en serio, tanto que hasta escribí un libro con ese título.
– ¡La Verdad está más allá de los libros, de los maestros y de las doctrinas, esto es muy exacto, pero antes de llegar hay que subir los escalones pues, o sabemos muy poco o sabemos demasiado! Sabemos demasiado para ser humildes, para ser puros, y nuestro razonamiento siempre nos impide elevarnos simplemente por la contemplación, o, bien, sabemos muy poco para realizar plenamente la síntesis de todas las cosas.
De no ser así los niños nacerían con todos los conocimientos necesarios para caminar, comer, hablar, manejar autos, viajar, formar una familia y morir sabiendo por qué vivieron y por qué murieron. Pero sabemos, por experiencia propia que, aunque nacemos con un Alma y algún vislumbre de conciencia tenemos que actualizarla y aprender todo lo necesario para vivir. Bahwan Sri Rajneesh comentó jocosamente la Carta de los Derechos Humanos que dice que todos nacemos libres – “Dejen totalmente libre a un recién nacido y verán cómo le va” ¡Ah, si, pero nosotros ya nacimos! – me dirán – sí, pero todavía no sabemos porqué ni para qué – “Hay que nacer de nuevo, en Espíritu y en Verdad” – fue dicho.
– Y como todas las cosas han sido originarias de UNO, por el pensamiento de UNO, así todas las
cosas han nacido de esta cosa única, por adaptación.
– El Sol es el Padre, la Luna es la Madre, el viento la llevó en su vientre, la Tierra es su nodriza.
– El Padre de todo el Telesma (misterio cumplido) está aquí, su fuerza es íntegra si se convierte en
tierra.
– Separarás la tierra del fuego, lo sutil de lo denso, suavemente, con gran habilidad.
Esto lo dijeron los Iniciados de Hermes hace seis mil años, más o menos, para comenzar el Sendero, la Vía de la Sagrada Tradición.
Sat Arhat José Marcelli
26 – XI – 2007
www.redgfu.net/jmn
sábado, 1 de diciembre de 2007
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