Comentarios a los Grandes Mensajes del Dr. Serge Raynaud de la Ferriere. (1-2)
HOROSCOPO E INICIACIÓN
Mi padre me enseñó a leer y a escribir. Cuando llegué a los seis años de edad me mandó a la escuela primaria en Coyoácan porque en la escuela de Axotla, el pueblo donde vivíamos, no me quisieron inscribir porque no había yo nacido ahí. Todos los días me daban diez centavos para pagar el autobús de ida y de regreso a Coyoacán, pero me hice amigo de un niño indígena que también iba a la escuela de Coyoácan y lo hacía caminando a pié. Entonces decidí caminar con él y gastar los diez centavos en comprar dos helados, uno para él y otro para mí. Eso me hacía salir muy temprano de la casa y regresar algo retrasado al medio día. Pero Victor, el niño indígena, solucionó el asunto haciendo el recorrido al trote y cruzando por los Viveros de Coayoacán para ahorrar tiempo.
En eso andábamos cuando un día nos topamos con varios señores que estaban celebrando una comida en la rotonda de los Viveros por donde pasábamos. Uno de ellos se nos acercó y nos preguntó porqué no estábamos en la escuela a esa hora. Le dijimos que acabábamos de salir de la escuela en Coyoacán y estábamos regresando a Axotla. El señor que nos preguntó llamó a otro señor y le dijo que tomara nota sobre la escuela de axotla. Años más tarde me enteré de que ese señor era Don Lázaro Cárdenas, que poco después fue presidente de México y tenía la costumbre de investigar porqué los niños andaban en la calle en lugar de ir a la escuela.
Tal vez por eso cuando encontré a la GFU lo primero que busqué fueron las escuelas. Anduve en la fundación de la Escuela para Yamines y después fui director de la primera escuela de Medio Gegnián. Al Maestro Don José Manuel Estrada también le interesaban las Escuelas de Iniciación y nos mandaba material didáctico en una forma muy poco convencional. Por ejemplo, nos mandaba sobres con una leyenda que decía: NO SE ABRA ESTE SOBRE HASTA HABER DISCUTIDOS POR LO MENOS TREINTA MINUTOS LAS SIGUIENTES PREGUNTAS: A continuación se enumeraban preguntas como éstas: ¿La Tierra reencarna? Si reencarna ¿cuántas reencarnaciones tiene en esta dimensión donde nos encontramos? ¡Ahí ardía Troya! Los Yoghis, los Cabalistas, los Astrólogos, los Esoteristas y demás especialista de membrete nos enzarzábamos en discusiones que sobrepasaban los treinta minutos mínimos. Al final, abríamos el sobre y nos quedábamos callados y sorprendidos de nuestra ignorancia. Dice el Maestre:
- Lo que se produce en el Microcosmos se produce analógicamente en el Macrocosmos, la clave de la evolución natural no reside en los cambios de formas, sino en la búsqueda de fuerzas involutivas generadoras de esos cambios de formas. Toda evolución esta precedida de una involución. Durante el proceso de evolución (Muerte) y de involución (Nacimiento) que soporta el espíritu inmortal, el Ser atraviesa diversas clases sociales que dependen de su conducta en existencias anteriores; clase sociales a menudo deseadas en la vida precedente, pero que también son resultado del comportamiento de vidas sucesivas. Sin embargo, las concepciones pueden variar; es decir, algunos tomarán estos términos al pié de la letra mientras que otros se acogerán a diferentes filosofías que sería demasiado largo analizar aquí (…) Todo está vinculado: lo infinitamente grande con lo infinitamente pequeño; de ahí se desprende la Ley de las Vibraciones Únicas, Ondas Vibratorias del Principio Universal, pero en tonalidades diferentes.
- En nuestra época de la desintegración atómica, esto se turna menos misterioso (…) El error reside en concebir como irreal todo lo que la ciencia oficial no ha examinado todavía. Sin embargo, la lógica debiera hacernos vislumbrar todas esas posibilidades (…) En religión sucede lo mismo, sin prejuzgar los principios teológicos; la Misión de la Orden de Acuarius se propone explicar los símbolos que son misterios para quienes los quieren mirar como tales (…) Cuantos católicos hay que ignoran la potencia que se desprende la hostia consagrada en la misa: la consumación de la comunión es, para ellos sólo un rito que linda con la superstición.
Desde este Primer Mensaje conviene analizar porqué el Doctor de la Ferriere, después de dos años de trabajar en su misión de Maestre de la Orden de Iniciados, la Orden de Acuarius, fundada por él, para realizar una labor de servicio impersonal para la Reeducación Humana, entregó toda su potestad iniciática a su Primer Discípulo, el Doctor José Manuel Estrada, por escrito, con su firma y las firmas y huellas dactilares de sus dos más destacados Discípulos de esa época, COMO PRIMER DOCUMENTO SECRETO PARA LAS CÁMARAS DE INICIACION DE LA NUEVA ERA, que son Escuelas de Alta Iniciación. ¿Misterios? Ya sabemos lo que él pensaba de los misterios. ¿Entonces? ¿Seguiremos fragmentando a la Orden con interpretaciones personales de acuerdo con nuestra ignorancia y los intereses personales, o tendremos que enterarnos bien de los lineamientos (El Linaje) que dejó para la Orden o esperar hasta que la perspectiva histórica permita a las nuevas generaciones evaluar los resultados de los primeros 72 años (Un grado de arco de recorrido del Sol en Acuarius) perdiendo así la oportunidad de respaldar su obra incluyéndonos sensatamente en ella? Tal vez esta sea la decisión más importante que podamos tomar en este ciclo de vida.
- Nada sea crea, nada se pierde. Emanados del Gran Todo tendremos que retornar a Él. Como todo es evolutivo retornamos a través de estudios más o menos largos, según nuestro grado de elevación; es decir, que nuestro nivel evolutivo guarda correlación con la gama de vibración con la cual nos sintonizamos. De ahí la necesidad absoluta de perfeccionarse para ascender más fácilmente a las Esferas Superiores. No tendremos siempre nuestro cuerpo material para satisfacer nuestras pasiones. Es necesario, en consecuencia, adoptar la costumbre de que sea el espíritu el que ordene a la materia, a fin de ya no ser esclavos de nuestros imperativos materiales Es fácil concebir que no hay muerte sino únicamente el fin de un estado, un cambio de forma, una transformación de la sustancia. Así el agua, elemento líquido, cambia de vibraciones: se torna en gas por evaporación para coagularse enseguida por el frío de la atmósfera y, hecha nube, caerá en forma de helada, escarcha o nieve, para volverse agua y continuar su ciclo.
VSA José Marcelli.
15/Xl/2007
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domingo, 18 de noviembre de 2007
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