martes, 20 de noviembre de 2007

Comentarios a los grandes mensajes 3-3

La Ciencia Verdadera
Los buscadores individuales han deplorado que se hubiese Perdido la Tradición... Otros, que han leído mucho, pero que no han comprendido nada, declaran simplemente que los libros son tan inútiles como los Maestros o las Escuelas, y todos conocen a estos jóvenes presuntuosos que hacen creer que han "realizado" sin la ayuda de los educadores iniciáticos... (Lo cual corresponde a negar a los Buddhas, a los Cristos y a los Avatares que entran en Centros de Iniciación, por que a pesar de su nacimiento predestinado, su educación debe ser completada por los Maestros).
Es necesario comprender que si cada uno tiene razón, "todas las verdades no son más que semiverdades". Es la razón por la cual el Maestro pide a sus discípulos olvidar las enseñanzas corrientes (plano material) para abordar la Iniciación. Es lo que Jesús definía como "tenéis que ser como niños".

A veces nos da por pensar que la Ciencia, es lo único confiable, o lo dicho, si es que se dijo, saltando por encima de la Ley del Teléfono descompuesto (el juego donde cada quien agrega o quita algo sin proponérselo, de acuerdo con sus deseos, expectativas o capacidad auditiva, hasta deformar totalmente lo que se dijo originalmente). Supongamos que nos llega la enseñanza tal cual es ¿y qué significa? Otra vez aparecen las interpretaciones individuales. ¿Entonces, creemos o no creemos lo que no sabemos? Parece que no hay más alternativa que atenernos al ¡sálvese el que pueda! Sin embargo, nos queda la Con-Ciencia, la suma de lo que se cree y que se sabe y nos da la responsabilidad de opinar ante otras opiniones en busca de una opinión más científica.

- Existe una Ciencia Verdadera, inmutable, que es fácil de encontrar en los escritos esotéricos y sobre la cual todos los hermetistas deben basarse. Por lo tanto, sin estar sujeto a una fraternidad cualquiera, llamarse Iniciado es seguir unas leyes muy bien definidas. Las claves significan para estos Adeptos verdaderas palabras de pase universales e independientes y sobre todo, por encima de todas las sociedades más o menos secretas o asociaciones seudo iniciáticas que pueden existir. Pero hay que confesar también que representan un peligro: el materialista puede ser demasiado objetivo y negar todo; el espiritualista pierde la imparcialidad consciente de su espíritu analizándolo todo desde su punto de vista subjetivo; por último, el ocultista buscando la manera de unificar la filosofía y la ciencia se pierde a veces por los derroteros de una imaginación demasiado fértil.

- Se acepte o no, estas tres personas están constituidas por los mismos elementos, lo único que las diferencia son sus principios vibratorios, que al ser diferentes, les impide ver de la misma manera; pero si se pudieran apelar a su SER Superior, las tres unánimemente se pondrían de acuerdo, porque todo está bajo la dependencia de una LEY UNICA proclamada por los griegos, por los egipcios y hasta por civilizaciones más antiguas, esta declaración no presenta hoy ya la menor duda. Dice el Abate Moreux: "No vale la pena insistir; actualmente es reconocido que la materia es una y que por lo tanto la transmutación de los elementos no es ni una paradoja ni una quimera, sino una real posibilidad, y vuelvo a mi primera idea: es simplemente maravilloso que los hombres que vivieron decenas de siglos antes que nosotros, hayan emitido semejantes conclusiones. Sin embargo desde las teorías del sueco Arrhenius que probaron que los átomos no eran indivisibles ni formados de una sola pieza, se asestó un golpe a las teorías de los simpatizantes de la Unidad primordial.

Aquí comienzan los símbolos, como materiales artísticos para crear puentes entre el Ser y lo Humano, entre la palabra y el SILENCIO; entre lo que se ve y lo invisible, etcétera. Pero Esos puentes de símbolos exigen autodisciplina, escuelas, Maestros y auténtica necesidad de saber Ser, sin dejar de estar aquí, en un mundo cambiante donde la mayoría de las cosas que suceden no son como nosotros las pensamos o creemos.

En las dos primeras partes de este libro hemos visto toda la documentación necesaria para abordar el dominio iniciático. Diremos como Vivekananda: "No me importa la lectura del Vedanta; tenemos que realizarlo en la vida práctica". (Libro de los Diálogos, 1a. parte). Es, pues, necesario pasar a la acción y éste es el sentido de una leyenda puesta en los salones de la Misión de la Orden del Aquarius para estimular a sus alumnos:

EMITIR BELLAS TEORÍAS ES BUENO; PRACTICARLAS ES MEJOR.

Sin embargo esto no es lo corriente o por lo menos no está siendo como debería suceder; en efecto, la acción interesada no tiene ningún valor a los ojos de la Divinidad porque es necesario obrar con un fin laudable, sin especulación, según la expresión tan bien sintetizada del Bhagavad Gita:

TENEMOS DERECHO AL TRABAJO PERO NO A SUS FRUTOS.

Para el neófito la gran dificultad de pasar a la acción es la disciplina indispensable que se requiere: dieta alimenticia, ejercicios físicos, trabajo cerebral, respeto a la Jerarquía, reconocimiento a la Tradición con los Maestros, las Escuelas y las Enseñanzas. . . Es muy frecuente que se niegue a todo esto por la sencilla razón de que el ser humano es perezoso y porque un llamamiento a su energía es pedir un trabajo que está por encima (no de sus fuerzas) sino de su querer. No hay que mezclar en esto razones sentimentales. Hay que sumergirse totalmente en el Océano de la Verdad para diluir la personalidad en el conocimiento absoluto y no a medias con vacilación. La Iniciación exige la entrega completa de sí. Por poco que el adepto esté apegado todavía a cualquier cosa de la tierra, será retenido por ella, por sutil que sea el hilo que lo mantiene esclavo. Aquí todos los falsos adeptos tienen que detenerse y nosotros estaremos felices de haber evocado simplemente la Palabra de los Maestros:

AUM. . . TAT. . . SAT.
VSA Jose Marcelli Noly.
19/Xl/2007, Nueva serie

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